Habemus Praeses Government, una complicada investidura

Con la investidura de Pedro Sánchez ha comenzado un nuevo tiempo político. Atrás quedan los negros auspicios que, un cierto día, el fallecido y recordado Alfredo Pérez Rubalcaba, en una entrevista en el 2016, en el programa Espejo Público, predijo que iba a pasar cuatro años más tarde en la política española: «imagínese la que tendríamos montada si hubiéramos ido a una investidura con el apoyo de Podemos, que está por el derecho de autodeterminación y de los independentistas, que ya ni le cuento». Pues bien, ese temor, se ha cumplido hoy martes, 7 de enero de 2020.

Es tiempo de cambios significativos en los partidos y eso se nota. Pedro Sánchez hace borrón y cuenta nueva y pretende recomenzar de la mano de ERC, un nuevo tiempo para Cataluña y para España. Una Esquerra Republicana de Cataluña que modifica sustancialmente su aspiración independentista radical y blinda su estrategia en Madrid a través de una vía pragmática. Es un comienzo inédito que vale una investidura con escaso margen de maniobra y en la que, a través de ella, Sánchez y el PSOE pretenden intentar resolver el conflicto catalán por medio de a una mesa de diálogo y negociación.

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El abrazo de Sánchez e Iglesias en el hemiciclo, parece querer justificar la decisión de ERC. Un abrazo que, no obstante, oculta la fragilidad de la mayoría que sustenta a ambos líderes. Y que, sin duda, si se cumplen los pronósticos, el gobierno de coalición entre PSOE y UP que sostienen y respaldan ambas formaciones, pasará por no pocas estrecheces políticas y parlamentarias, puesto que la oposición será un bloque monolítico que no les dará tregua ni un minuto.

De esta situación, al menos aparentemente, los que saldrán más beneficiados serán los republicanos de ERC que están decididos a gestionar el «mientras tanto» y se han puesto manos a la obra convencidos de que las próximas urnas en Cataluña les recompensará la tarea emprendida. Tanto que el propio Oriol Junqueras no se ha cansado de repetir a su equipo negociador, desde su obligado retiro en la cárcel de Lledoners, que el apoyo a la investidura de Sánchez, con su abstención, era una oportunidad que no podían desaprovechar. Tal vez por eso, finalmente, tras diversos juegos malabares, por ambas partes, a consecuencia de la decisión adoptada por la Junta Electoral Central respecto a la suspensión de sus funciones al presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra, el pacto entre ERC y el PSOE quedó apuntalado.

El mandato surgido del hemiciclo de las Cortes, se presume que no será pacífico, ni en las cuentas ni en las formas. Pues, como expresaba anteriormente, el PP, C’s y Vox han decidido ya llevar su oposición más allá de la Cámara y batallarán desde las calles hasta los tribunales. En este contexto, el líder del Partido Popular, Pablo Casado, durante la sesión de investidura, no solamente se ha dedicado a proferir toda una ristra de improperios y descalificativos contra el futuro presidente, sino que ha llevado su ofensiva amenazando con denunciar a Sánchez por prevaricación, si no cesaba al president Torra aprovechando la vía del 155. Toda una muestra de intenciones en la que Catalunya vuelve a ser el campo abonado para la batalla.

Por su parte, el portavoz republicano en el Congreso, Gabriel Rufián, ha exigido comenzar lo más rápidamente posible la mesa de diálogo pactada por el PSOE y ERC con una seria advertencia: «si no hay mesa, no hay legislatura». Una actuación que incomodó a muchos diputados socialistas por su crudeza. Pero, el compromiso de Sánchez parece firme y honesto, a pesar de que en ERC no se fían. Quizá, esas palabras del portavoz de ERC no dejan de ser más que meros matices de la escenificación mantenida durante las largas semanas en las que han estado negociando ambas delegaciones. En todo caso, el pacto alcanzado puede conjeturar un giro copernicano en la política española. Tiempo al tiempo.

La realidad es la que es y Sánchez precisará del apoyo de los diputados de ERC para gobernar y, sobre todo para poder aprobar los presupuestos generales, nuevas leyes y determinados cambios en la gobernanza del Estado. Y para ello, necesita, imperativamente, pacificar Cataluña y sanar las heridas abiertas por el procés desde hace ya unos años. De momento, con la firma del correspondiente Real Decreto por el Rey Felipe VI, Pedro Sánchez se convierte en el nuevo presidente del Gobierno de la XIV legislatura de España que comenzó el pasado 3 de diciembre cuando, tras la celebración de las elecciones generales, se constituyeron las Cortes. Y con su nombramiento como primer presidente de un gobierno de coalición, comienza un nuevo tiempo en el que será imprescindible el diálogo y la política como instrumento útil para restaurar heridas y aplicar derechos cercenados por la derecha y unas políticas sociales que permitan una mejor y mayor justicia social.

Juan Antonio Valero ha sido director de la Agrupación de Lengua y Cultura de Lausanne (VD)

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