Junqueras solo ve la paja en el ojo ajeno

Siguiendo con mucha curiosidad personal y profesional el juicio al procès. Tengo que decir que el ejercicio de trasparencia al emitirlo en directo es realmente incomparable. Sé que es difícil porque es un proceso largo y en algunos momentos puede ser farragoso, pero es mucho mejor verlo que que te lo cuenten.

Ahora viendo a Junqueras, y escuchándole, hay ciertas cosas que realmente me llaman poderosamente la atención. Ateniéndome a sus palabras literales dice que su partido tiene 88 años y que siempre han participado en la vida política (supongo que se refiere al periodo democrático) con total y absoluta normalidad defendiendo siempre, siempre, lo mismo, es decir la independencia y el republicanismo. ¡Estupendo, Sr. Junqueras! Y si usted jamás ha tenido problemas para defender sus ideas en la España democrática, ¿por qué piensa que está usted hoy en el banquillo de los acusados? Y ¿cómo casa eso con su alegato de que usted es un preso político?

Me hace mucha gracia la defensa a ultranza del proceso de Quebec que ha utilizado, de manera machacona, como ideal de proceso democrático. Pero se olvida, supongo que intencionadamente, de algunos de sus puntos más importantes y que el independentismo catalán rechaza de plano.

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Puntos como este, recogido en la «Ley de Claridad», aprobada por el Parlamento nacional el 29 de junio de 2000, preveía una posible nueva definición de las fronteras, esto es: «En el caso de que determinadas poblaciones concentradas territorialmente en Quebec solicitaran claramente seguir formando parte de Canadá, debería preverse para ello la divisibilidad del territorio quebequés con el mismo espíritu de apertura con el que se aceptaba la divisibilidad del territorio canadiense».

En todo caso nada más democrático que buscar las mayorías necesarias para llevar sus proyecto a cabo, que es exactamente lo que les ha contestado el Tribunal Constitucional, ya que se llena la boca con esta palabra y que parece tener un significado tan amplio y laxo cuando se la aplican a ellos, y tan estrecho cuando se la aplican a los que no opinan como ellos.

Me está pareciendo una comparecencia interesante. Sin duda Junqueras hasta ahora ha sido capaz de defender la democracia y el Estado de derecho, junto con saltarse las leyes y el ordenamiento político en la misma frase sin despeinarse. Es capaz de defender que la democracia española ha respetado, amparado y defendido siempre sus derechos políticos e ideología. Sin explicar porque entonces se encuentra sentado en el banquillo de los acusados, supongo que lo considera una conspiración sideral. Es capaz de acusar a los demás de intolerantes y de no escuchar, pero se niega a responder a las preguntas del fiscal (está en todo su derecho, todo hay que decirlo). Menos mal que los intransigentes son «los otros».

El Sr. Junqueras, del que por alguna razón yo me esperaba algo más, ha demostrado ser fiel al dicho de ver la paja en el ojo ajeno.

Ha hecho todo un alegato político, supongo que será su estrategia de defensa. Intentar que parezca un juicio político y no un juicio penal por una serie de delitos tipificados en nuestro ordenamiento jurídico.

Miriam Herrero, de Wallisellen (ZH), es jurista y ha sido secretaria general del PSOE Europa de 2012 a 2014

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